lunes, 16 de febrero de 2015

El Peregrinaje mágico hasta la Virgen del Socavón

Es sabido que existen muchos lugares santos de gran importancia para todas las religiones y en todos los lugares del mundo. A esos lugares concurren personas de todas las latitudes a modo de promesa, para recibir un favor, para agradecer por una gracia alcanzada o para rendir homenaje al patrono o patrona del lugar. Esta manifestación cultural religiosa es prácticamente inherente al ser humano ya que se da en todas las latitudes.

La idea religiosa del peregrinaje se asocia a la vida como un camino a recorrer. En algunos casos, el peregrino es un penitente que inicia su trayecto como una manera de reparar sus faltas. La peregrinación es un fenómeno universal de la antropología religiosa.

Se conoce bajo el término peregrinación a aquellos recorridos y viajes que realiza una persona o un grupo de personas, desde un punto cualquiera hacia un santuario o templo en honor a la religión que profesa y a los dioses que sigue.

El peregrinaje es una muestra más del sacrificio que realiza el creyente en honor a sus dioses, ya que, por lo general, los recorridos a seguir suelen ser largos y o presentar dificultades en el itinerario; pero, toda dificultad que se presente en el camino es, según el peregrino, una forma de merecimiento para poder acercarse a la deidad. De tal modo, que el mismo peregrinaje, puede volverse un modo de demostrar devoción hacia el Dios del que se trate. En muchos casos, el peregrinaje mismo es considerado el ejercicio de conexión con la deidad, ya que en él, el creyente, se encuentra a sí mismo reflexionando sobre el Dios de su devoción y de su entendimiento.

Son muchas las expresiones, en todos los idiomas, de la vida cotidiana que visualizan al hombre como caminante. Tales como: llevar una vida recta o dar los pasos correctos para el logro de un fin es "estar bien encaminado"; lo contrario conlleva a expresiones como "extraviarse", "perder el rumbo", "salirse del camino", o "descarriarse"; los obstáculos son "piedras en el camino"; "Sentarse al borde del camino" puede significar inacción, ya sea resultado del desaliento o del cansancio, en tanto que "reemprender la marcha" es continuar una acción que se había interrumpido.

Siendo bastante común, a casi todos los pueblos y tradiciones, la concepción de la vida del hombre como una peregrinación. De tal suerte que, el camino constituye una de las cuatro o cinco metáforas mayores primordiales, que pertenecen al acervo cultural de todos los tiempos. Se presenta como un símbolo arquetípico, existente en las civilizaciones más antiguas y en la memoria colectiva de los seres humanos, y que se refleja, a menudo, en expresiones cotidianas relativas al llamado "camino de la vida".

Tanto es así, que se define al hombre como un "animal itinerante". De allí que la consideración de "la vida como peregrinación", se vincule en muchas culturas y religiones con la idea del origen transcendente del hombre, que "está de paso" en esta vida, al tiempo que se consideran los tropiezos y caídas de los caminantes como una representación de sus sentencias, penas y errores.

El deseo o su aspiración de retornar al estado inicial de inocencia o de pureza, le otorga al hombre un carácter de "viajante", "peregrino" o "extranjero en esta vida terrena", a la vez que recuerda su condición de transitorio y perecedero en todos los pasos de la misma; reafirmando así, lo efímero de la vida terrena.

En el catolicismo, se considera al arcángel Rafael el patrono de los peregrinos.

Etimológicamente hablando, peregrino es un término latino: "peregrínus"; que literalmente significa extranjero. El concepto se utiliza, en su sentido más amplio, para nombrar al sujeto que realiza un recorrido por regiones desconocidas para él. Peregrino, es el término que se utiliza con carácter general para todos los viajeros con objetivos devocionales sin mensurar la extensión del trayecto.

Sin embargo, más allá del concepto, se considera el fenómeno de la peregrinación como el viaje arquetipo a un santuario o lugar por motivos religiosos. El viaje se puede llevar a cabo como expresión de fe, ante un lugar de devoción o considerado sagrado o por la existencia de reliquias, con motivo de penitencia y expiación de pecados, etc.

Lo importante es que el peregrino encuentra lo sobrenatural en un lugar sagrado, en el que se participa de una realidad diferente a la realidad profana; motivo por el cual, se sabe que son necesarias para realizar una peregrinación: la Plegaria, la Penitencia y la Perseverancia.

Antiguamente en la Europa Medieval, el penitente emprendía el viaje como forma de expiación de sus faltas; algunos penitentes llevaban el pecado escrito en una cédula que depositaban en el altar del santuario visitado.

La Biblia habla del peregrinar en el Salmo 122 (121): "Qué alegría cuando me dijeron: Vamos a la casa del Señor". La última visita de Jesús a Jerusalén, siendo observante de la ley judía, fue como peregrino durante la fiesta de Pessach.

Las más antiguas descripciones de peregrinaciones cristianas y de peregrinaje a Tierra Santa se remontan al siglo IV.

El fenómeno de las peregrinaciones fue uno de los más curiosos, ocurridos durante la Edad Media; las peregrinaciones, en general, se iniciaron en la Iglesia antes de la paz otorgada por el emperador Constantino en el año 313, y aumentaron considerablemente cuando la Iglesia gozó de paz y libertad en el Imperio Romano.

Mientras que las peregrinaciones en honor a la Bienaventurada Virgen María, cobran fuerza entre los siglos V y VII, principalmente en Nazaret.

Fue el Papa Juan Pablo II, quien nos recordó que el católico es ante todo un peregrino y que la Iglesia misma es un pueblo peregrino. Ya que la Peregrinación ofrece la posibilidad de reencuentro con la historia cristiana y con nuestra realidad transitoria en este mundo. Pero, la nota característica es la forma festiva y gozosa de estas peregrinaciones, que ha de recordar que el peregrinar hacia Dios no debe, ni puede ser lastimosa ni triste.

De tal suerte que las peregrinaciones favorecen la práctica de los valores cristianos, estimulan un culto integral a Dios: ver, oír, cantar, escuchar, tocar, convivir, etc. Todo eso, dispone a ser agradecido y ante todo, recuerda nuestra común subsistencia y la necesidad de una salvación comunitaria. Afirmaba Juan Pablo II. Añadiendo que la Iglesia Católica, no es la única que realiza peregrinaciones, pero que los valores constantes son: la purificación, la renovación y la iluminación.

Para la Iglesia Católica, además, la peregrinación cumple con un sentido social que es el de manifestar públicamente la pertenencia a la Iglesia y en este caso el amor y la devoción a la Virgen María.

En la ciudad de Oruro, en pleno Altiplano Central de Bolivia, se encuentra la bendita imagen de la Virgen María de la Candelaria del Socavón, en el Santuario erigido a su devoción.

En nuestra ciudad de Oruro, las personas se organizan en fraternidades folklóricas culturales, para realizar el peregrinaje hacia el Santuario de la Virgen María de la Candelaria del Socavón, en una rica amalgama de cultura y fe. Jamás vista en proporciones y esplendor en ninguna otra parte del mundo.

Por lo tanto, llegar al Santuario del Socavón, después de la ardua jornada, con los recuerdos, con las imágenes de la travesía, encierra gran misterio y mucha pasión. Para nosotros, los católicos, representa el punto geográfico de la unión de la Virgen María de la Candelaria con los seres humanos, el encuentro de la eternidad y de la historia.

Los fraternos, en Oruro, para hacer la peregrinación al Santuario del Socavón se ponen en camino bailando 18 diferentes ritmos folclóricos, muy típicos y originarios de nuestro país, y lo hacen en el carnaval; en un insondable proceso de interculturalidad, que rebasa los 2000 años de antigüedad, y que por medio de la transmisión oral de las tradiciones, da continuidad a la ritualidad de los antiguos moradores originarios de la región, a través de las 18 danzas representadas por las 48 fraternidades, motivo por el cual, atraen la atención de miles de espectadores de todo el país y de las más diversas latitudes del planeta; que alientan con aplausos y cantos a todos los peregrinos; posicionando a Oruro en importante destino turístico mundial; y transformando así, el espacio geográfico de su peregrinaje en un país extraño al espacio geográfico del cotidiano tranquilo y bonito de Oruro.

El sonido de las multitudinarias bandas musicales orureñas acompañan a los peregrinos, que vestidos con trajes coloridos y excelentemente decorados, bailan con profunda emoción y transbordante alegría en honor a la Virgen María de la Candelaria del Socavón. El Carnaval de Oruro, Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, muestra al mundo sus mejores galas, gracias a los miles de peregrinos que bailan en honor a la Virgen María de la Candelaria del Socavón.

El modo de hacer una peregrinación ha variado con los siglos y con los lugares, pero básicamente ha mantenido su fisonomía. En la antigüedad, los peregrinos, se reunían en un lugar sagrado como un Templo, por ejemplo y escuchaban la Palabra de Dios, se instruía sobre el sentido de la peregrinación y recibían la Bendición para partir. Para, de esa manera, señalar que es precisamente la Palabra de Dios la que abre el camino en la vida y que la Iglesia siempre es convocada y dirigida por Dios en todo momento y circunstancia.

Sin alejarse del rito antiguo, los fraternos, en Oruro, entrenan en los Convites para prepararse para el gran día, y en el último Convite, entran al Santuario para reafirmar su promesa y recibir la Bendición, para poder entrar en peregrinaje el próximo día sábado.

Como ir en peregrinación es sencillamente caminar hacia una meta; eso confiere también al camino y a su fatiga una belleza propia... En Oruro, esta fatiga se materializa en los rostros de los Suris sicuris con su delicado baile y su inmenso sombrero, en los rostros de los Tobas que saltan fenomenalmente, o en los Morenos y Diablos con sus trajes pesados… Contrastando con la belleza y alegría de los Caporales, de los Tinkus, Zampoñeros, Wititis, Llameros entre otros tantos, danzantes que derrochan alegría en el trayecto del sábado de peregrinación.

La peregrinación del sábado de Carnaval, en Oruro, se realiza por devoción a la Virgen María del Socavón, por los peregrinos que llegan bailando al Santuario, después de realizar un enorme sacrificio, para hacer del esfuerzo físico un "camino del alma"... Transformando la peregrinación del carnaval de Oruro, en la mayor demostración cultural de Bolivia.

El camino al Santuario del Socavón recibe centenares de peregrinos en el día sábado, que danzan en honor a la "Virgen Morena", a la "Kachamoza", a la "Mamita del Socavón", a la "Mamita Candila".

Conservando la terminología medieval, adaptada para nuestros días y para el peculiar peregrinaje, nuestros danzantes tienen un "guía", como lo tuvieron los caminantes de tiempos pasados o lo tienen, todavía, en otros lugares del mundo.

En Oruro, el peregrinaje, no es solamente un baile, se trata de vivir una gran experiencia interior. Lo que hace que las iniciativas exteriores adquieran profundo sentido en la medida que son expresiones de un insondable compromiso que nace en el corazón de las personas y manifiesta su fe a la Virgen María.

Los danzantes, se someten a una gran prueba de resistencia y de despojo, como cualquier peregrino que camina muy lejos con un cayado o bastón. En la antigüedad, los peregrinos tomaban vino durante su trayecto, hoy la bebida popular entre los peregrinos ya no es el vino; pues, históricamente las sociedades evolucionaron y cambiaron, aunque la faz humana siempre se manifiesta en un luzco fusco entre lo terrenal y lo divino.

En una muestra de su fe y compromiso con Dios, los peregrinos en Oruro, danzan en el carnaval los más lindos bailes originarios del país, en una muestra de constante revalorización cultural, en demostración de su profunda fe por la Virgen María de la Candelaria del Socavón, y así, se hicieron dignos de constituirse en "Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad," por la Unesco. Generando una maravillosa amalgama de cultura popular y de fe en el peregrinaje mágico hasta la Virgen del Socavón.



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