viernes, 12 de febrero de 2016

La magia cobra vida en el fastuoso Carnaval

Si misterio es el dogma religioso inaccesible a la razón, entonces magia es la consecuencia de encantador embrujo de fabuloso arte, con ciertos efectos de apariencia de lo irreal entrelazado con lo real, que es la vivencia en la cual en forma mediática se posa frente a nuestros expectantes ojos, ciertos efectos maravillosos de encanto, poten-

cia de seducción en toda su

dimensión.

Es nada más y nada menos que la magia de estilo que brilla y reluce en todo al trayecto dispuesto para tal efecto, decorado con atractivas figuras grabadas por virtuosas y artísticas manos, como producto de la innata habilidad de quienes con veloces y maravillosas pinceladas, apreciando desde ángulos diferentes, y desde una apreciable altura, muestran vistosas alegorías multifacéticas. Es otro elemento más que se suma a la devocional entrada folklórica a los pies de la Mamita del Socavón.

Solemne presentación que irradia a los demás presentes, en el antruejo que por su magnificencia e imponente presencia, colma secular atención cuyos ojos absortos admiran las realidades de la existencia humana hecha folklore con atuendos multifacéticos que adornan el ambiente, de "Natural Brillo", belleza a todo dar.

Así, Oruro como simiente de los eventos significativos una vez más, busca reflejar en su entorno la mayor y grandiosa demostración pagano-religiosa, dejando entrever al mundo entero que tal presentación con subliminales rasgos,

son genuinamente únicos en su género.

Así, la fe y la cultura al entrelazar e idealizar símbolos de grandiosidad en esta altiplanicie andina, desparraman sentimientos profundos que emanan de las entrañas de la tierra como mítica figura y deidad al tío de la mina, con color y brillo, es el estereotipo de innata belleza, donde el espíritu de orureñidad encaja perfectamente en el filamentoso metal de la mina, entorno a las sombras del socavón de la Virgen Morena de la Candelaria. Diáfana verdad de belleza y grandeza del Carnaval -persé-, pues sólo se compara con el poder supremo del dios de los mitos que nos legó esta fabulosa como espectacular muestra en momentos dispersos de alegoría como queriendo admirar y tocar (metafóricamente), pasajes de la eternidad y volver en un haz de luz para brillar con mágicos destellos, aún cuando las estrellas relumbren a su paso emergiendo de entre la bruma de humos multicolores que al esparcirse fugazmente forman multifacéticas siluetas para dejar admirar la coreografía hecha danza. Misteriosas fuerzas eclécticas envuelven el ambiente de música en torno al variado y amplio folklore que inunda, en derredor, haciendo surgir también invisibles elementos que encandilan los ojos y figuras de las ñustas morenas andinas del Carnaval que representan al mayor y fabuloso Antruejo de los Andes.

Es la peregrinación, memoria viva a los ojos del espectador, dignidad de nobleza ancestral y grandeza escondida mostrada al mundo entero de envolventes e invisibles multicolores gotas de rocío, es majestuosa con arte labrado y ciencia pulida cara al sol; a través de centurias cuál incólumes capiteles conservados desde la antigüedad.

Resaltan calmosas horizontalidades de innata belleza donde emanan ideologías fundamentadas en el rito y la jerarquía ancestral, es el luminoso destello en la paz del corazón del visitante, maravillado por semejante y única muestra folklórica; destaca a la vez multiplicidad de elementos multiétnicos grabados en los disfraces y plasmados en multifacéticas comparsas cual atractivas perlas derramadas durante el recorrido. Magnánima hibridación hace que el aire se transforme en yacente bruma de elementos raros aleatorios que colman el ambiente de fiesta vernacular, formando un vasto manto de variadas y múltiples flores de coral.

Es algo único y primigenio; es "Pura fantasía hecha realidad". Resalta desde ya aquel laborioso bordador de arte en las manos "Noble oficio", desde la colonia y sideral ficción e imaginación en la mente cual notable artista irradiando en singular exposición, magnificas obras de talentoso trabajo conociendo a la vez mediante imaginarios y translúcidos escaparates antes y después fronteras que sobrepasan nuestra intrínseca cultura.

Ahí frente a la ventana al mundo, es la vida misma de la gente envuelta en un asterisco desbordante de entusiasmo y alegría, es el singular paso firme e infinito de la danza, el garbo y figura que transita rumbo al encuentro de la celestial imagen de la Candelaria y entorno y su bondadosa y eterna nobleza.

El Carnaval de Oruro es el punto de inflexión en la historia humana de esta parte del mundo con sus mitos leyendas y tradiciones, es el permanente reflejo entre el bien y el mal atesorando latitudes de alba espiritualidad, donde las estrellas alumbran a su paso todo el trayecto, explayándose el ágil danzarín que con su sudoroso rostro debajo la careta, a la vista del público de quién, cómo y qué con su gallardía muestra magnífica coreografía hecha exquisita danza, mientras permanece para el visitante la incógnita y el misterio que está frente a su memoria, es algo inolvidable e irrepetible, son momentos y segmentos de tiempo fugaz "Es pura Magia".

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