martes, 14 de febrero de 2017

El carnaval de Oruro

El Carnaval de Oruro, Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, tiene su origen en las invocaciones andinas a la Pachamama (madre tierra), al tío supay (diablo) de los parajes mineros y la Virgen Candelaria; integra devoción religiosa, cultura, arte, folklore y mística.

Este mágico sincretismo, entre la fe y devoción a Nuestra Señora del Socavón y manifestaciones folklóricas, tiene su mayor manifestación en un recorrido de miles de devotos danzantes en la entrada del Carnaval, desde tiempos prehispánicos y coloniales.

Diversidad de leyendas, ritos y tradiciones explican los orígenes de esta gran celebración. Existen al menos cinco versiones sobre la aparición de la Virgen de la Candelaria. La mitología andina habla de que Huari, un semidiós del fuego, envió víboras, hormigas y sapos contra el pueblo Uru, contra quienes se enfrentó una bella Ñusta que bajo del cielo y convirtió a esos animales en piedras y arena. La Ñusta era la Virgen de la Candelaria.

Los historiadores sostienen que a Huari, los mineros que entraban en las vetas, por temor, lo llamaron "Tío". De esta manera, se ganaron el beneplácito de la divinidad y obtienen su recompensa con la entrega de las riquezas terrenales, pero cuando está enojado ocasiona derrumbes dentro de la mina. Y para congraciarse con la Virgen, invocan su protección al ingresar a la mina.

Otras dos leyendas, del Nina Nina y del Chiru Chiru, se refiere a la aparición de la imagen de la Virgen a estos personajes en una cueva en el cerro Pie de Gallo, momento a partir del cual se la reverencia durante tres días al año, usando disfraces que representaban la figura del diablo.



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