martes, 14 de febrero de 2017

LEYENDA DEL NINA NINA

Cuenta la leyenda que en el año 1789, cuando la minería estaba en su auge y Oruro se proyectaba como una ciudad ambiciosa de prosperidad, acechaba en esa ciudad un ladronzuelo de triste figura, pero con una picardía encendida por lo que los pobladores le apodaron el Nina Nina.

Este bribonzuelo tenía la costumbre de robar en las noches las casas de los acaudalados y la policía nunca podía atraparlo, y cuando lo hacía, éste desaparecía del lugar.

El fruto de sus fechorías, Anselmo Belarmino repartía entre los menesterosos.

Pero por la ambición, un día entró a robar a la casa de una familia necesitada, perdiendo la gracia protectora. Fue sorprendido por los dueños de la casa, quienes lo hirieron con un puñal y le dejaron en la calle, dándole por muerto.

Arrepentido, el joven invocó a su protectora, la Virgen de la Candelaria, quien compadecida del dolor de su hijo lo llevó hasta su guarida, muy cerca del socavón de la mina, en el cerro Pie de Gallo, y le asistió en su agonía.

Los pobladores, extrañados por la desaparición de Nina Nina, le buscaron por todos lados y cuando lo encontraron grande fue su sorpresa, su cuerpo sin vida estaba a los pies de un retrato pintado de la Virgen de la Candelaria.

A partir de ese día y por la cercanía a la bocamina del yacimiento de plata, los lugareños la llamaron la Virgen del Socavón y resolvieron reverenciarla durante tres días al año.



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