Es ya una tradición el compartir después de rendirle culto a la Virgen del Socavón. Todos los miembros de la institución diablesca se dirigen desde el Santuario del Socavón hasta la calle Cochabamba entre Petot y Linares, donde descansan y es allí donde se practica el verdadero "convite" que viene del término "convidar".
Los pasantes de cada gestión, como ésta, alistan un plato para ofrecerles a todos los danzarines, hecho que es acompañado con refrescos para los niños, cerveza y chicha para los mayores.
Pero, el compartir en la calle no termina la tradición, sino que se quedan a esperar a danzarines de otros conjuntos folklóricos, como es el caso de la Morenada Zona Norte.
Al igual que los "mañazos" salen del Santuario y se dirigen por la calle Linares hacia la Cochabamba, lo hacen bailando. Cuando pasan por el lugar, son sus pares de la Diablada Auténtica quienes les esperan con vasos de cerveza, chicha o en su defecto coctel.
Ellos, refiriéndonos a los diablos y morenos aseguraron que es el verdadero convite, y es de ahí que se tomó la palabra para denominar a dos entradas, el Primer Convite y el Último Convite.
El primero que tiene que ver con el acto iniciático de permiso ante la Virgen del Socavón para bailar por tres años consecutivos en su nombre, y el segundo es para reafirmar ese compromiso de fe a la Patrona de los orureños y motivo principal del Carnaval de Oruro.

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