lunes, 22 de enero de 2018

La Patrona de los orureños

La Virgen del Socavón es la Patrona de los orureños, su aparición es un misterio. Existen muchas teorías, muchas versiones expresadas a lo largo de la historia en principio de la Villa de San Felipe de Austria, fundada con ese nombre el 1 de Noviembre de 1606, por el oídor español don Manuel de Castro Castillo y Padilla, en lo que hoy es la calle Presidente Montes casi Bolívar.



HERMANOS

Sin embargo, hay que tomar en cuenta un antecedente, que antes de la fundación se hizo el descubrimiento de esta región, fueron los nativos de la zona quienes hicieron llegar a los oídos del cura Francisco de Medrano que en los cerros del Uru Uru, existían ricas vetas argentíferas, principalmente.

La expedición para hacer el redescubrimiento de las minas se lo hizo en 1595, porque a su paso encontraron minas taponadas presumiblemente durante el incario.

Francisco llegó con su hermano Diego, quienes serían los descubridores de esta zona. Más tarde se acoplaría su hermano Juan de Dios. Durante el hallazgo, Francisco clamó: "¡Gracias sean dadas al Señor! ¡A San Miguel Arcángel!", es por eso que desde entonces la zona era conocida como San Miguel de Uru Uru.

La noticia se propagó rápidamente y en poco tiempo llegaron más exploradores en busca de plata, cuyo mineral estaba situado en los cerros a los que bautizaron Pie de Gallo, La Flamenca, San Miguel o La Colorada y San Cristóbal.

San Miguel de Uru Uru, ya era un caserío y como a los españoles les costaba pronunciar Uru Uru, le hicieron un arreglo onomatopéyico pronunciando simplemente como Oruro. Habitaban 400 españoles y más de mil trabajadores que llegaron a esta zona.

Se cree que en esa época, los mineros erigieron en el ingreso de uno de los socavones una ermita, para evocar a la Virgen de la Candelaria, antes de ingresar a los socavones. Aunque no existe un registro fidedigno de aquel hecho.

En 1750, un siglo y más de la fundación de la Villa ocurrió un hecho trascendente, los mineros decidieron mejorar la ermita que había al ingreso de los socavones. Era en advocación a la Virgen de la Candelaria, conocida también como el Socavón de la Virgen. Se constituía en una especie de adoratorio al descubierto.

Asimismo, la ermita del Socavón era en un principio, un sitio de culto informal hacia San Miguel, San Cristóbal entre otros santos, según la fe de los mineros. Según algunos autores esa ermita ya existía desde antes de la fundación de la Villa.

Se tiene el dato que en 1680, la ermita del Socavón de la Virgen, fue mejorada. En esa época estaba en auge la construcción de varias iglesias en San Miguel de Oruro.

Posteriormente, hubo una debacle económica y la gente comenzó a abandonar la Villa, con ello se abandonó la ermita. Hasta que en 1750, como lo mencionábamos tuvo un repunte económico. Tras la intentona alzada de Juan Belez de Córdoba, la ermita del Socavón fue rescatada y mejorada, para el culto.



CULTO

Posteriormente, vino el primer grito de libertario de América, el 10 de Febrero de 1781. Aquel intento de libertad fue traicionado por los indios, quienes se vendieron a la corona, para satisfacer sus necesidades de ambición. Hubo varias intenciones posteriormente de pelear contra la corona. Sin embargo, a partir de 1789 se intentó tomar el control de Oruro, mediante la religión.

Los curas de la época reafirmaron la fe de los creyentes.

Simultáneamente ocurrió un milagro en la Villa. Como el auge de la minería volvió al lugar, también con ello nacieron los villanos, uno de ellos, Anselmo Belarmino, conocido también como el "Nina Nina", un malhechor temido por la ciudad, era una especie de Robbin Hood pero en esta parte del continente.

Se enamoró de Lorenza Choquiamo, hija de un potentado comerciante, Sebastián Choquiamo.



CARNAVAL

El sábado de Carnaval de 1789, él intentó escapar con su amada. Pero cuando lo hacía se toparon con el padre. Lorenza al verlo exclamó: "¡Padre!". Fue el momento que se dio cuenta que su hija huía con el temido Nina Nina. Hubo un combate entre ambos. Sebastián tomó la daga de Anselmo y se la clavó en el cuello.

Estaba herido de muerte y lo dejaron botado en la callejuela. Ahí apareció una hermosa dama vestida de negro, quien asistió a Anselmo y lo llevó hasta un hospital. Pidió que un cura le tome la confesión. El párroco Carlos Borromeo Mantilla escucha la confesión del Nina - Nina, quien le manifiesta acerca de su culto a la Virgen del Socavón, prendiéndole velas todos los sábados al fresco que estaba en un paraje muy próximo al cerro Pie de Gallo, donde se alzaba la ermita.

Tras la confesión, se hace la verificación de aquel lugar, encontrando la imagen de la Virgen del Socavón. Aquella noticia inundó de fe a los mineros, quienes motivados por el milagro afianzan su devoción a la Patrona de los orureños.

Se cree que los mineros antes de ese episodio ya se disfrazaban de diablos, sin embargo, ese hecho originó un movimiento folklórico que hoy es famoso en el mundo, el Carnaval de Oruro, Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.

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